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Dile adiós a los nervios y sácate el máximo partido en tus entrevistas de trabajo con técnicas de PNL

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Tiempo de lectura: ⏰ 14 minutos

Quedarnos en blanco, sudar, notar que el corazón se nos acelera, que nos tiembla la voz o que perdemos el hilo de lo que estamos diciendo son algunos de los síntomas que podemos llegar a experimentar cuando sentimos ansiedad o nos invade cierta sensación de amenaza. Y existe un contexto muy propenso a generar este caldo de cultivo: la entrevista de trabajo. En este marco, tanto la empatía como el lenguaje no verbal del profesional de selección desempeñan un papel fundamental a la hora de allanarle el terreno al candidato y hacer que se sienta cómodo. Una actitud altiva, hostil o distante puede dinamitar en pocos segundos la confianza de una persona valiosa, cercenando de cuajo su capacidad creativa de comunicación.

Pero dejémonos de excusas. Lo cierto es que no todo depende del entrevistador. A veces nos ponemos la zancadilla solitos. Nos presentamos a la entrevista laboral hechos un manojo de nervios, moviéndonos a trompicones como si fuéramos robots de hojalata. Pero traemos buenas noticias, ¡existe un atajo!, una técnica que permite hackear la mente antes de que sucumba a la presión o al estrés: la programación neurolingüística (PNL). En este artículo, descubrirás una serie de consejos prácticos para prepararte bien las entrevistas y una técnica de PNL muy sencilla que podrás empezar a poner en práctica hoy mismo con facilidad. ¡Sigue leyendo!

Tu oportunidad

Enhorabuena. Has superado lo más difícil. De los miles de currículums que reciben a diario los departamentos de recursos humanos, el tuyo ha llamado la atención. Te van a dar tu oportunidad. Tienes un disparo. Así que apunta bien.

Elige tu propia aventura

A partir de este momento tú eres protagonista y legítimo responsable de las decisiones que tomes. ¿Cuánto te interesa el puesto?:

  • «Poco»: si no te interesa y te quieres regir por la ley del mínimo esfuerzo, estupendo, aunque recuerda que va a haber una persona dedicándote su tiempo, quizás apurada por cubrir ese puesto de trabajo. No se lo hagas perder. Si has dado esta respuesta y sólo quieres echarle un vistazo a las técnicas de PNL, pulsa aquí. Si tampoco te interesa, pulsa aquí si te quieres entretener un rato.
  • «Mucho»: ¡fantástico! Si es así, estarás dispuesto a hacer lo que haga falta para llegar preparado a la entrevista. Así que ¡sigue leyendo!

Ritual de la fortuna

En esta sección, te hemos preparado un ritual de la buena suerte. ¡Debes seguirlo paso a paso! Es más, como queremos ayudarte a retenerlo con facilidad, hemos recurrido a la nemotecnia creando el acrónimo “COPI” con las iniciales de cada paso:

  1. Currículum: relee tu currículum. Sí, el que les has enviado. “¿Para qué, si ya me lo sé?” Para acordarte con precisión de lo que has reflejado en tu candidatura. Para que no te pillen por sorpresa sus preguntas o dudas y puedas aportar datos concretos sobre tu trayectoria, proyectos o resultados sin vacilar.
  2. Oferta: relee la oferta. Sí, la que ellos publicaron en su día. “¿Para qué, si ya estoy convocado a una entrevista?” Para subrayar las palabras clave (¡especialmente los verbos!), que te puedan dar pistas acerca de lo que quieren oír de tu boca.
  3. Preguntas: prepara preguntas potentes para el entrevistador. Denota seguridad en uno mismo, interés y conciencia de las limitaciones y oportunidades del puesto. “¿Cómo lo hago? Me interesa y quiero saltar a este punto”: pulsa aquí.
  4. Ideas: prepara tu argumentario de venta. ¿Por qué eres el candidato indicado? ¿Cómo te avalan tu trayectoria, tus estudios, tu experiencia, tus errores y tus aprendizajes del pasado? De todo lo que podrías contar sobre ti mismo, elige una idea de base, esencial, sucinta, que quieres dejar en el subconsciente de tu interlocutor. ¿Qué quieres que recuerde de ti cuando te marches? ¿Qué aroma quieres dejar en el paladar de tu entrevistador? “¡Wow, esto no se me había ocurrido!, ¿cómo lo preparo?”: pulsa aquí.

Si te ha quedado claro el ritual, ve directamente a las técnicas pulsando aquí, de lo contrario, sigue leyendo.


Manual de instrucciones (con consejos extra)

En este apartado encontrarás algunos ingredientes adicionales que te ayudarán a llevar a cabo el ritual con éxito.

Cinco ideas para tus preguntas potentes

Damos por hecho que sabes plantear con soltura las dudas habituales como cualquier candidato (vacaciones, horarios, sueldo, organigrama, a quién reportarías, formación, viajes, dietas, etcétera), así que seguimos avanzando:

  1. ¿Se trata de un puesto vacante o de un puesto de nueva creación?: esta pregunta te permitirá olfatear con prudencia el ambiente de trabajo y la salud de la que goza la empresa.
    • Si el puesto ha quedado vacante, pregunta con tacto el motivo de la marcha del anterior candidato. No es lo mismo entrar a ocupar el puesto de alguien a quien han despedido, que sustituir a alguien que se marcha por su propio pie. Habrás de lidiar con la huella y las lealtades que haya generado entre sus compañeros con tacto. Y si preguntan el motivo de tu respuesta, puedes proporcionar ese mismo argumento, demostrará inteligencia emocional y saber estar por tu parte.
    • Si el puesto es de nueva creación, interésate por los nuevos retos a los que se enfrenta la empresa, su crecimiento, las nuevas oportunidades de negocio que han detectado, y averigua si tienen claras las funciones que debe desarrollar esa persona o si admite cierto grado de evolución. Esto te permitirá saber si puedes moldear el puesto un poco a tu gusto o si hay un molde rígido en el que debes encajar.
  2. ¿Qué objetivos esperan de un empleado de alto desempeño?: esta pregunta denota que no te andas con chiquitas. Tú quieres apostarlo todo y darlo todo, y quieres saber cómo trabajan los mejores en esa empresa, qué resultados consiguen y qué esperan de ti.
  3. ¿Cuántas veces han logrado alcanzar dichos objetivos?: si lo han conseguido varias veces, entonces los objetivos probablemente sean realistas. De lo contrario, si no lo han conseguido nunca, quizás convenga averiguar qué les ha impedido cosechar los resultados que buscaban. ¿Se debe a la situación económica? ¿Es demasiada carga de trabajo para una única persona? ¿Disponen de la tecnología o de las herramientas necesarias? ¿Apuntan a un mercado con demanda? ¿Qué imagen proyecta la empresa a los clientes? ¿De qué calidad gozan sus servicios, productos y la atención al cliente? Averigua si vas a poder cumplir con las expectativas o bien, si te llegan a contratar, deberás replantear y renegociar los objetivos llegado el momento para no quemarte cazando imposibles.
  4. ¿Cuáles son las tareas más urgentes hoy por hoy?: con esto dejas claro que aunque todavía no te hayan contratado, ya te estás poniendo en contexto, te estás visualizando y organizando mentalmente con las primeras tareas que deberás afrontar. ¡Y eso gusta mucho!
  5. ¿Qué plan de carrera existe para este puesto?: es interesante tantear terreno y ver qué oportunidades de crecimiento reales existen dentro de la empresa si cumples y alcanzas tus objetivos.
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Consejos para el argumentario de venta de tu marca personal

  • ¿Has oído hablar del elevator pitch?: imagina que coincides con un posible empleador en el ascensor. Se cierran las puertas y tienes exactamente un minuto para captar su atención, presentarte, comentarle qué haces y qué buscas. Pule tu guión y practícalo varias veces hasta que te salga de un tirón con naturalidad. Ponte el cronómetro. Preparados, listos, ¡ya! Cuando lo tengas, escucha la grabación. Si tú fueras el empleador y de pronto escucharas esto, ¿lo entenderías con claridad?, ¿qué parte del discurso suscitaría más interés en ti? Idea formas de crear gancho siendo muy concreto, claro y breve en tu microdiscurso.

Aquí tienes buenos ejemplos de elevator pitches enfocados a proyectos y a la captación de fondos:

  • Storytelling o el arte de contar historias: si quieres dejar huella en la mente de tu interlocutor, organiza tu historia personal como si de un relato se tratara. Las historias activan áreas muy interesantes del cerebro, detonan lo que se conoce como “atención proyectiva”. El oyente, en lugar de distraerse o de juzgarte de manera crítica, se concentra en el desarrollo de la historia e incluso se identifica y empatiza con el personaje de tu narración, que en este caso eres tú. Los relatos brindan una oportunidad fantástica para dejar entrever nuestros valores, para enganchar al oyente y arraigar el recuerdo que vaya a conservar de nosotros. ¿Qué anécdota puedes contar sobre ti que deje claro quién eres, qué haces y qué buscas?

En este vídeo, Antonio Núñez, experto en storytelling, explica los tipos de relatos personales que se pueden construir:


Qué es la PNL

La programación neurolingüística es una disciplina que analiza qué estructura mental potencia nuestro mejor yo y nos conduce al éxito. Por estructura mental entendemos cómo está configurada nuestra mente, nuestra forma de pensar: abarca el conjunto de creencias, de comportamientos y la forma que tenemos de comunicarnos y de evaluar la realidad.

La PNL parte de la hipótesis de que, más allá de nuestro condicionamiento biológico y circunstancial, lo que marca nuestra ventaja competitiva es nuestro software mental y, si deja de ser útil, lo podemos cambiar. De hecho, aporta un método y un conjunto de técnicas que ayudan a que la persona amplíe la visión que tiene de su realidad y tenga más opciones a la hora de gestionar su vida.

La PNL estudia qué estructura mental potencia tu mejor yo.

Los seis pasos hacia la libertad

Muchos deportistas de élite trabajan la visualización para maximizar su rendimiento: se imaginan a sí mismos concentrados, haciendo los movimientos técnicos tal como quieren hacerlos, adoptando la postura corporal necesaria, tensando los músculos, sintiendo lo que quieren sentir y, finalmente, observando, desde su imaginación, el resultado que desean cosechar. Esto les ayuda a reforzar una y otra vez las conexiones neuronales que les permitirá ejecutar el ejercicio con excelencia.

Con esta técnica vas a hacer lo mismo. Vas a entrenar tu mente como un deportista de élite. Pero en tu caso, visualizarás lo quieres sentir, pensar, decir y cómo te quieres comportar ante el entrevistador. Así que, empecemos: supón que ya te has preparado para la entrevista, has seguido paso a paso el ritual COPI que te hemos detallado más arriba, pero todavía sientes ansiedad y la quieres mantener bajo control. Pues bien, la buena noticia es que las emociones las provocas tú con las cosas que piensas. Puede incluso que ni siquiera te des cuenta de qué pensamientos han provocado esa sensación corporal, porque a lo largo del día el cerebro nos dispara miles de pensamientos, y seguirles el rastro o recordarlos es prácticamente imposible. Pero el tema está en que la sensación incómoda sigue ahí: un nudo en la garganta, nerviosismo, tensión muscular, insomnio…

#ctaText??#  Necesidad de cambio de la educación

El cerebro no distingue lo que es real de lo que es imaginario. ¿Cuántas veces lo has pasado fatal porque pensabas que iba a ocurrir algo malo, y al final no llegó a pasar nada? No hace falta que “lo peor” ocurra para que tu cuerpo lo viva de una manera muy real. De modo que, una forma de hackear el miedo o la ansiedad es sustituyéndolo por una experiencia contraria, por una sensación que hayamos experimentado en el pasado y que creamos que nos puede empoderar de cara a la entrevista de trabajo.

El cerebro no distingue lo que es real de lo que es imaginario.

Y aquí es importante que pongas todo de tu parte, imaginación y memoria en Full HD:

  1. Detonante del malestar:
    • ¿Qué produce el malestar?: procura detectar si hay una imagen, una palabra o un pensamiento concreto que intensifique esa sensación. Busca el vínculo pensamiento-emoción, sé muy concreto.
    • ¿Cómo es ese malestar?: observa y siente tu cuerpo, el ritmo de tu respiración o de los latidos de tu corazón, cómo es tu postura corporal, si están tensos tus músculos o la mandíbula.
    • ¿Qué comportamiento detona?: cuando sientes eso, en ese preciso instante ¿qué te pide el cuerpo? Por ejemplo: me paraliza, quiero salir corriendo, me vuelvo irritable (todo me enfada), etcétera.
  2. Foco en la respiración:
    • En este paso vamos a romper el estado emocional actual con el que has conectado. Para ello, vas a centrarte durante el tiempo que sea necesario sólo en la respiración, observarla, cómo entra el aire por las fosas nasales, cómo llena los pulmones y cómo vuelve a salir.
  3. ¿Qué estado quiero?:
    • Si pudieras sustituir el estado emocional actual por otro que te produzca unas sensaciones muy distintas, ¿cuál sería? ¿Qué necesitas para encarnar tu mejor versión? Intenta recordar un momento en el que hayas sentido una calma absoluta o mucha seguridad en ti, por ejemplo, o un momento de bienestar en el que hayas sentido que todo salía rodado. Elige una escena concreta y que puedas recordar con nitidez.
  4. Conecta con ese estado: Fenomenal. Ahora, vas a procurar conectar emocionalmente con ese escenario. Para ello, necesitas estar plenamente concentrado y desplegar toda tu capacidad creativa para recrear el contexto. Con los ojos cerrados, sitúate en el escenario que hayas elegido y sigue el orden 4-3-2-1:
    • Recuerda 4 cosas que pudieras ver: visualiza lo que estuvieras haciendo, dónde estabas, con quién… Detén tu atención en esos objetos, personas o paisaje, elige cuatro y observa su textura, color, luminosidad y forma. Cuando lo tengas, pasa al siguiente punto.
    • Recuerda 3 sensaciones corporales: la textura de la ropa, el respaldo del asiento, el tacto de lo que estuvieras tocando, tu postura corporal, algún olor, sensaciones internas de bienestar, comodidad, alegría.
    • Recuerda 2 cosas que pudieras oír: la radio, una conversación, un murmullo, el sonido de las olas, los pájaros…
    • Recuerda 1 cosa que estuvieras pensando en ese momento, sobre ti, sobre tu entorno, sobre la vida, sobre lo que estuvieras haciendo.
  5. Nómbralo: dale un nombre a esa emoción. ¿Qué es? ¿Alegría, paz, tranquilidad, seguridad, bienestar? Ponle un nombre y recréate en esa sensación.
  6. Vuelve al presente. Visualízate ahora afrontando la entrevista desde estado emocional: cómo hablas, cómo te mueves, cómo piensas, cómo te percibes a ti mismo, cómo te sientes.

Si vuelve la emoción desagradable, vuelve a aplicar estos pasos. Lo que estás haciendo es reentrenar tu cerebro, estás reprogramando y reforzando nuevas estructuras neuronales para que el pensamiento circule de manera distinta ante un mismo detonante. Cuanto más lo practiques, más débil quedará la estructura anterior y más sólido será el nuevo circuito por el que circulen tus nuevos pensamientos.


El humor como filosofía de vida

El mejor antídoto contra el estrés o la tensión es el humor. Conviértelo en parte de tu filosofía de vida. La psicología encargada de estudiar el humor afirma que el humor constructivo ayuda a relativizar, a reducir la sensación de amenaza o de hostilidad, crea cohesión, fomenta la cooperación, distiende el ambiente, entretiene, facilita la memorización y sube el estado de ánimo. ¡Todo ventajas! Ante las derrotas o decepciones, cultiva la mirada lúdica y divertida sobre ti mismo y sobre tu entorno. Si la entrevista sale bien, ¡genial! Y si no sale bien, reenfócalo, ¡ya tienes material para tus futuras anécdotas! Aprende a reírte de manera constructiva de lo que te suceda. Y para terminar, le hacemos un guiño al genial Forges.

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